Derechos sociales y democracia

Educación

Hace poco, en el Cesfam Salvador Allende de Quilicura, una vecina me contó que lleva ocho meses esperando una hora con el especialista. No es un caso aislado. Quienes trabajamos en el territorio, en las juntas de vecinos, en los Cesfam y en las escuelas de la comuna, lo vemos todos los días: cuando el Estado se retira, quien paga es la comunidad.

Por eso no podemos quedarnos callados frente a los recortes que el Gobierno impulsa en Salud y Educación. Para Hacienda puede que sean solo cifras en una planilla. Para nosotros son escuelas con goteras, ratones en las cocinas y falta de calefacción en invierno. Profesores que hacen el trabajo de dos y adultos mayores que tienen que elegir entre los remedios y la comida. Nos piden apretarnos el cinturón, pero siempre es el mismo cinturón, el de la gente más humilde.

La salud y la educación no son un gasto. Cada peso que se invierte en prevenir una enfermedad es plata que el Estado no tendrá que gastar mañana, y un niño que aprende bien se convierte en un adulto que aporta al país.

Creo que la democracia se consolida allí donde las instituciones del Estado y las vecinas y vecinos colaboran, y que esa colaboración es lo que resguarda el desarrollo. Los derechos sociales son parte de ese acuerdo, y para que funcione el Estado tiene que estar presente. Necesitamos más recursos para la Atención Primaria, más apoyo a los Cesfam, mejores condiciones para profesores, asistentes de la educación y, sobretodo, estudiantes.

Recortar en Salud y Educación es una decisión política, y como tal hay que discutirla de cara a la gente. Desde Quilicura vamos a seguir haciéndolo.

Paola Romero Valdivia es dirigenta social de Quilicura, fundadora y presidenta de ONG Juntos, organización que apoya a vecinas y vecinos de Quilicura, Renca, Independencia y Recoleta.

Deja un comentario